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Hola a todos,de mi vida hice una carta mal escrita,hasta que llegò Jesùs ,hace unos doce años,a pesar de un pasado aciago,con muchos errores y desaciertos,logre afianzar mi vida,al recibir la sanidad que viene de Dios,de trotamundo,empresario,romantico,y cabezudo,hoy por la misericordia de Dios,fuè hecho predicador del Evangelio,pastor y hago periodismo evangelico,escribo temas espiratuales desde la optica Evangèlica,una palabra,solamente PERDON a los que dañè.
alcances evangelicos

miércoles, 10 de agosto de 2011

PREDICAR EL AMOR DE DIOS EN CRISTO,DEBE INCLUIR DENUNCIAR LA INJUSTICIA,EL PECADO,EL ERROR,LA APOSTASÍA Y EL INMINENTE JUICIO DE DIOS






SANTIAGO, Chile.- Llamas, barricadas, piedras y gases lacrimógenos. Santiago y las principales ciudades del país volvieron a convertirse en un campo de batalla, con masivas marchas y nuevos enfrentamientos entre estudiantes y carabineros. Son postales que ya comienzan a hacerse habituales en Chile, después de tres meses de un conflicto estudiantil que ha hecho tambalear a la administración del presidente Sebastián Piñera.
Más de 100.000 personas en Santiago y otras tantas en el interior, según la información oficial, volvieron a poner en jaque al gobierno, con furibundas e insistentes demandas de una educación pública de calidad, la gratuidad progresiva y el fin del lucro en la enseñanza de colegios y universidades.
La marea humana que empezó su marcha en la estación central de Santiago en dirección al Parque Almagro -la ruta fue definida de común acuerdo con la intendencia- transitó en un comienzo sin grandes apremios, mientras los jóvenes portaban carteles contra el gobierno y exigían una respuesta a sus demandas.
Consignas del tipo "Piñera, estás destruyendo mis sueños", "¡Eres mi pesadilla!", "Porque tenemos sueños, no los dejaremos dormir", "Cinco años estudiando, 15 pagando" eran mostradas por estudiantes disfrazados del presidente socialista Salvador Allende y otros personajes históricos, mientras decenas de carabineros custodiaban la marcha. Todo transcurrió con relativa normalidad hasta que encapuchados -infiltrados, según los organizadores- atacaron con piedras y bombas molotov a carabineros, incendiaron dos autos en el Paseo Bulnes, a pocas cuadras del palacio de La Moneda, lanzaron proyectiles contra edificios y destruyeron señales de tránsito.
También se registraron enfrentamientos entre los manifestantes y carabineros en Puerto Montt, donde hubo heridos; en Valparaíso numerosas personas fueron detenidas y se registraron saqueos, y lo mismo sucedió en Concepción, Talca, Valdivia, La Serena e Iquique.
Los estudiantes descartaron cualquier responsabilidad sobre los desmanes: "Rechazamos los actos de violencia que se suscitaron después de la marcha pacífica. No somos dueños del país, pero podemos ser dueños de nuestro futuro", dijo la líder de los estudiantes, Camila Vallejo.
"Como gobierno les pediríamos a los dirigentes estudiantiles que pudiesen reflexionar para efectos de que cambiemos la calle por una mesa de trabajo y un diálogo que sea fructífero", pidió el vocero de gobierno, Andrés Chadwick.
"Esto demuestra que este movimiento no ha perdido la fuerza, que mantiene su profunda convicción de que en Chile es necesario avanzar en cambios estructurales al modelo educacional. Le decimos al gobierno que si no es capaz de dar respuesta vamos a tener que exigir otra vía de solución, ya no institucional: convocar a un plebiscito para que sea la ciudadanía la que decida cuál tiene que ser el futuro de la educación en el país", agregó Vallejo.
La joven volvió ayer a llamarle la atención al gobierno con el plazo entregado la semana pasada para una respuesta, que vence hoy.
A la numerosa marcha también se sumaron mineros, mapuches y trabajadores, estos últimos comandados por el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Arturo Martínez.
"Si alguna autoridad de este país apuesta a que el movimiento estudiantil se va a agotar, está equivocado. En el país tenemos una situación de ingobernabilidad porque todos los partidos juntos no representan más del 50% de la ciudadanía. El gobierno no tiene posibilidad de darle solución a la crisis. La única posibilidad es salirse de ese marco, llamar a un plebiscito y buscar así la respuesta", aseveró Martínez, quien convocó a un gran paro nacional de trabajadores para el 24 y 25 de agosto.
Video: Furia estudiantil en Chile

CACEROLAZOS

Tras los incidentes, el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, hizo un nuevo llamado al diálogo.
"Ha llegado el momento de que reflexionen hasta qué punto ellos están convocando a marchas que no controlan. Los liderazgos también suponen responsabilidad. Los resultados deben llamar a la reflexión, especialmente a los dirigentes estudiantiles y al Colegio de Profesores (?) el movimiento está empezando a ser utilizado por personas a las que les importa bastante poco la calidad de la educación", dijo Hinzpeter, aludiendo al supuesto uso político que el Partido Comunista haría del movimiento, a través del profesorado.
En el Congreso de Valparaíso, lugar donde las piedras y las bombas lacrimógenas volvieron a multiplicarse, los diputados comunistas Lautaro Carmona y Hugo Gutiérrez, además del democristiano Gabriel Silber, denunciaron que un carabinero infiltrado participó de los desmanes. Según los parlamentarios, este hombre alentó al grupo de manifestantes a provocar desmanes, cuando fue desenmascarado por los estudiantes.
Carabineros reconoció la presencia de un policía de civil entre la multitud, por motivos de inteligencia, pero rechazó que se haya azuzado a los integrantes de la protesta.
Las señales son potentes: ayer por la noche, un fuerte sonido de cacerolazos volvió a oírse en las principales ciudades del país, siendo la comuna de Ñuñoa -enclave por excelencia de la clase media santiaguina- un lugar donde los "ollazos" comienzan a hacerse cada vez más sonoros..

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